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Hoy en día se nos antoja incuestionable la importancia de aprender inglés en nuestra sociedad, debido al papel que ésta esta adquiriendo en todos los ámbitos de nuestro contexto.
Somos testigos de la progresiva introducción del inglés como lengua extranjera en edades cada vez más tempranas en los sistemas educativos, debido a una creencia generalizada entre la población de que a estas edades, las segundas o terceras lenguas se adquieren con mayor facilidad. Estas creencias están fundadas en estudios realizados en distintos contextos y de los que podemos concluir que los niños se encuentran en el momento idóneo para iniciar el proceso de adquisición de la lengua inglesa, debido, entre otros motivos, a la plasticidad del cerebro y su permeabilidad.

De esta manera, según apuntan numerosos estudios, cuando los niños aprenden inglés como lengua extranjera a una edad muy temprana, desarrollan sus sistemas gramaticales de manera no consciente y natural. No obstante, si se establece contacto estable y continuo con esta lengua desde el nacimiento, el niño la adquirirá de manera simultánea a su lengua materna, desarrollando dos sistemas gramaticales paralelos. En cambio, si la adquisición comienza después de los tres años, se lleva a cabo de manera consecutiva. Por lo tanto, cuanto antes se inicie, mejor será el desarrollo de este proceso. Además, se puede afirmar también, que las situaciones de plurilingüismo temprano son beneficiosas para el desarrollo cognitivo y lingüístico del niño, ya que desarrolla estrategias de aprendizaje, la conciencia metalingüística y la creatividad. Todo esto, está contribuyendo a la necesidad de la puesta en marcha de su enseñanza en muchas guarderías de nuestra sociedad.
Tanto educadores como padres se cuestionan cual es la mejor manera de contribuir en la adquisición de esta lengua. Diversos estudios han demostrado por ejemplo, que simplemente ver la televisión o escuchar audios, no implica un aprendizaje fonético, solamente el desarrollo de destrezas receptivas. Son necesarios procesos en los que se lleve a cabo la interacción con el niño. Para su logro, podemos utilizar juguetes, cuentos, pinturas, etc. Además, es muy importante hacer uso, tanto dentro como fuera de la guardería, de lo que se denominan las “rutinas lingüísticas”, que consisten en utilizar las mismas palabras, expresiones o fórmulas en inglés mientras que se llevan a cabo distintas rutinas. Para facilitarles la comprensión, debemos abundar las repeticiones, el uso de la mímica, enfatizar la entonación o utilizar como vehículo para presentar el idioma, los múltiples momentos que se repiten durante el día, como recoger juguetes, comer o lavarse las manos. Este tipo de discurso facilita a los aprendices la comprensión y el aprendizaje de la lengua inglesa y se convertirán en los cimientos sobre los que los niños van a ir construyendo el idioma.
Todos estos aspectos y teniendo siempre en cuenta que se trata de un proyecto a largo plazo que depende en gran medida de su continuidad, nos ayudarán a facilitar y prestar el apoyo necesario en el proceso de aprendizaje que cada niño emprende en la adquisición del inglés.
En definitiva, como siempre se dice, los niños desde que nacen, son como esponjas, cuanto más inglés les demos, más absorberán.
Paloma Rodriguez Calviño
Pedagoga y maestra de educación infantil
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